Qué significa el orden de los números del tinte Igora
7-42 y 7-24 llevan el mismo nivel y los mismos reflejos: cambia el orden. Qué dígito manda en un código de Igora, según su carta oficial, y dónde se nota.
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Equipo Blendsor
¿Un 7-42 y un 7-24 son el mismo tono con los dígitos revueltos, o dos tonos distintos? Llevan el mismo nivel —el 7— y llevan exactamente los mismos dos reflejos: beige y humo. Lo único que cambia es el orden en que están escritos. Y ese orden cambia cuál de los dos reflejos manda.
Si formulas a diario, seguro que has pedido uno pensando en el otro alguna vez: son de la misma línea, comparten los dos dígitos, y a simple vista parecen el mismo código leído del revés. No lo son.
Vamos a ver qué dice el fabricante sobre ese orden, qué cambia realmente entre los dos códigos, y en qué tipo de base se nota la diferencia — porque no es donde se esperaría.
En resumen rápido: en un código de tinte con dos dígitos de reflejo tras el guion, el primero indica la dirección de tono dominante y el segundo la secundaria — así lo publica Schwarzkopf para su carta Igora. En el 7-42, el beige (4) domina y el humo (2) acompaña. En el 7-24, es al revés: manda el humo y el beige queda en segundo plano. Mismo nivel, mismos dos reflejos, resultado distinto.
¿Qué significa el orden de los números después del guion?
El primer dígito después del guion es la dirección de tono dominante; el segundo es la secundaria. Así lo especifica la carta de color Igora Royal de Schwarzkopf Professional: “The first number after the dash represents the primary tone direction (the dominant shade). The second number after the dash indicates the secondary tone direction.”
Se trata de la instrucción que decide qué reflejo manda en el bote, no de un detalle de estilo del fabricante. Antes del guion va el nivel —del 1 al 10, cuánto de claro—, y eso ya lo cubrimos en la guía de niveles de color capilar. Después del guion, cuando hay dos dígitos, el primero no es “el otro reflejo que también lleva”: es el que dirige el resultado. El segundo lo matiza.
En la escala oficial de reflejos de Igora, el dígito 2 es humo y el dígito 4 es beige —la misma tabla que ya usamos para explicar la diferencia entre ceniza y humo en esta marca—. Con esos dos números y la regla del orden, un 7-24 y un 7-42 dejan de parecer el mismo código escrito dos veces.
¿Qué pasa exactamente entre el 7-42 y el 7-24?
Son el mismo nivel y los mismos dos dígitos de reflejo, en orden invertido, y eso invierte cuál de los dos manda. En el 7-42 domina el beige (4) y el humo (2) acompaña. En el 7-24 domina el humo (2) y el beige (4) acompaña.
Según la carta técnica Igora Color System, el reflejo -2 es humo y el -4 es beige. Con esa clave, la nomenclatura de cada código lo confirma dígito a dígito:
| Código | Nivel | Reflejo dominante | Reflejo secundario |
|---|---|---|---|
| 7-42 | 7 | Beige (4) | Humo (2) |
| 7-24 | 7 | Humo (2) | Beige (4) |
Es la misma pareja de dígitos —2 y 4— leída en dos direcciones. Y no es una lectura propia: los nombres de cada tono, dentro de la carta de la marca, están invertidos en el mismo sentido —uno se nombra “beige humo” y el otro “humo beige”, coherente con qué dígito va primero—.
Dicho de otra forma: pedir un 7-24 cuando el trabajo pide un 7-42 no es pedir “casi lo mismo”. Es pedir el mismo reflejo con la jerarquía cambiada —un resultado dominado por el frío en vez de por el cálido, sobre el mismo nivel 7.

¿Dónde se nota realmente la diferencia sobre el cabello?
Sobre una base virgen, la diferencia entre los dos códigos es fina, casi de matiz. Donde muerde de verdad es en medios porosos o previamente aclarados: ahí el reflejo dominante frío se fija con más intensidad de la esperada, y el resultado se templa menos de lo que el nombre del tubo prometía.
Esto tiene explicación en la propia física de la fibra y el oxidante: la porosidad no cambia qué reflejo domina en la fórmula —eso lo decide el orden de los dígitos, no la fibra—, pero sí cambia cuánto se agarra ese reflejo dominante una vez aplicado. Un cabello poroso capta más pigmento y lo retiene con más fuerza. Si el reflejo dominante es el frío —el 7-24, humo por delante—, esa retención extra se traduce en un resultado que se aprecia más apagado, más cerrado, de lo que se buscaba.
Es la razón por la que el error rara vez se detecta con el bote en la mano. Con la carta física delante y el tiempo de posado controlado, el resultado se ve venir. El desliz se cuela en otro momento: cuando el pedido se hace de memoria, cuando se transcribe una fórmula ajena, o cuando alguien asume que “42 y 24 son intercambiables porque llevan los mismos números”. No lo son, y sobre una base ya trabajada esa asunción sale cara.
Tip profesional: si una fórmula llega con un código de dos dígitos de reflejo y no estás segura de cuál manda, no lo asumas por costumbre —comprueba el orden en la carta física de tu línea. El dígito que va primero después del guion es el que dirige el resultado.

¿Esta regla del orden aplica igual en otras marcas?
El principio —el primer dígito manda— es específico de cómo Igora construye su nomenclatura; otras marcas usan su propio sistema y conviene comprobarlo en su propia carta antes de asumirlo. Ya lo vimos al hablar de qué sale al mezclar dos tintes: los dígitos de reflejo son el alfabeto particular de cada fabricante, no un estándar compartido entre marcas. Lo que aquí se añade es un nivel más de detalle dentro de ese mismo alfabeto: no solo qué significa cada dígito, sino qué significa el orden en que aparecen cuando hay dos.
Antes de dar por sentado que una fórmula de otra línea sigue la misma lógica de “primero manda”, localiza la instrucción en la documentación de esa marca. La costumbre de una casa no se traslada automáticamente a otra.
¿Qué merece quedar en la ficha después de este servicio?
El código exacto usado —no solo “un rubio medio beige”— y qué reflejo dominó sobre esa base concreta. La decisión real no está en elegir “un 7 con beige y humo”: está en elegir cuál de los dos manda, y esa elección depende de la base de partida de cada persona. Anotar solo el nivel y dejar fuera el orden de los dígitos es perder la mitad de la información —quien abra esa ficha en la próxima cita, seas tú misma en seis semanas o alguien más del equipo, necesita el código concreto que se usó, no una descripción aproximada.
Esto conecta con algo más amplio que el código de hoy: el servicio de esta cita prepara el de la siguiente. Si el 7-24 se fijó más frío de lo esperado sobre una base porosa, esa es información que vale para el retoque —no para repetir el mismo desliz, sino para decidir con datos si conviene mantener ese código o pasar al 7-42 la próxima vez.
Errores comunes al leer un código con dos dígitos de reflejo
- Asumir que dos dígitos iguales en distinto orden son intercambiables: 42 y 24 comparten cifras, no comparten resultado. El orden cambia cuál reflejo dirige.
- Pedir de memoria en vez de comprobar la carta física: el desliz rara vez ocurre con el bote delante —se cuela en el pedido escrito o en una fórmula transcrita.
- No distinguir entre nivel y reflejo al leer el código: el número antes del guion es el nivel; los dígitos de después son el reflejo, y ahí es donde vive el orden dominante/secundario.
- Ignorar el efecto de la porosidad sobre el reflejo dominante: el orden decide qué reflejo manda en la fórmula; la porosidad decide cuánto se nota ese dominio sobre esa fibra en concreto. Son dos preguntas distintas del mismo diagnóstico.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre 7-42 y 7-24?
Llevan el mismo nivel (7) y los mismos dos dígitos de reflejo (2 y 4), en orden invertido. En el 7-42 domina el beige y el humo acompaña. En el 7-24 domina el humo y el beige acompaña. El fabricante indica que el primer dígito después del guion marca la dirección dominante.
¿Cómo sé qué reflejo manda en un código de tinte?
Comprueba cuál es el primer dígito después del guion —según la nomenclatura de Igora, ese es el que dirige el resultado. El segundo dígito matiza, pero no manda. Ante la duda, verifica siempre contra la carta física de tu línea.
¿Se nota mucho la diferencia entre 7-42 y 7-24 en la práctica?
Depende de la base. Sobre cabello virgen la diferencia es fina, casi de matiz. Sobre medios porosos o previamente aclarados se nota más: el reflejo frío dominante del 7-24 se fija con más fuerza y el resultado sale más apagado de lo esperado.
¿Esta regla del orden es igual en cualquier marca de tinte?
No necesariamente. El principio de que el primer dígito manda es el que publica Schwarzkopf para su carta Igora. Otras marcas tienen su propio sistema de reflejos —antes de aplicar la misma lógica a otra línea, comprueba su documentación.
En resumen
- El primer dígito después del guion marca la dirección de tono dominante; el segundo, la secundaria
- 7-42 (beige domina, humo acompaña) y 7-24 (humo domina, beige acompaña) comparten nivel y dígitos, pero no resultado
- Sobre base virgen la diferencia es fina; sobre fibra porosa o previamente aclarada el reflejo dominante frío se fija más y el resultado se apaga
- El desliz casi nunca ocurre con el bote en la mano —se cuela en el pedido de memoria o en una fórmula transcrita
- El principio es propio de la nomenclatura de Igora: en otra marca, comprobar su propia carta antes de asumirlo
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